LA COMUNIDAD HÉCTOR DE CÁRDENAS ANTE LA LEY DE AMINISTÍA A INVESTIGADOS POR DELITOS DURANTE LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO

JUSTICIA Y PAZ

“Y el efecto de la justicia será la paz, y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre”   

(Is. 32, 17)

La paz es un valor y un deber universal, se funda sobre una correcta concepción de la persona humana y, a la vez, sirve de fundamento para el orden racional y moral de una sociedad. En ese sentido, la paz es fruto de la justicia y, por lo tanto, requiere la construcción de un orden social basado en la justicia y la caridad.

La recientemente aprobada Ley de Amnistía a personas que se encuentran denunciadas, investigadas o procesadas, y a mayores de setenta años sentenciados, por hechos delictivos derivados u originados con ocasión de su participación en la lucha contra el terrorismo durante las dos últimas décadas del siglo pasado, es una afrenta a las víctimas y a sus familias que merecen justicia, verdad y reparaciones.

Esta Ley, que otorga impunidad a quienes cometieron graves delitos, afecta también a toda la sociedad peruana, porque debilita el sistema de justicia nacional, nos aparta del derecho internacional y viola acuerdos sobre Derechos Humanos. Al resquebrajarse la justicia se atenta contra la convivencia social pacífica y se favorece la violencia y el crecimiento de la criminalidad que ya vivimos y que son contrarias a los caminos de Dios (Is 2, 2-5).

Denunciar esta Ley de Amnistía no puede interpretarse en absoluto como una defensa del terrorismo. La Comisión Nacional de la Verdad y la Reconciliación, creada por el Estado Peruano, recogió y condenó tanto los crímenes y la violencia de los grupos subversivos como los abusos, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, tortura, violencia sexual y otras violaciones sistemáticas de Derechos Humanos cometidas por el Estado. Hemos acompañado procesos de verdad en el país, que dieron como resultado una luz de justicia. No es posible desconocer este trabajo, sin afectar severamente la integridad ética de toda la sociedad peruana. Conocer la verdad y sancionar a los culpables es requisito para la reconciliación de los peruanos y esta ley sólo atiza la división en un país ya fragmentado en exceso.

Ante este grave retroceso, hacemos un llamado a la sociedad civil y al gobierno a reflexionar sobre el país que queremos construir. Como comunidad cristiana y como católicos, consideramos que la empatía, la justicia y solidaridad ante el dolor es fundamental. Sin justicia no hay reconciliación y sin reconciliación no hay paz duradera.

Comunidad SS.CC. Héctor de Cárdenas

22 de agosto 2025