
Más bien recibiendo el otoño, el domingo 31 de marzo se realizó el almuerzo comunitario en casa de Juan Carlos. Poco más de 60 personas, entre comunos y sus familias, se dieron cita para pasar unas horas de confraternidad. Como suele pasar, los hijios de comunos empezaron mirándose con prudencia y terminaron jugando animadamente con una pelota que terminó totalmente desinflada, mientras los más pequeñitos miraban fascinados los peces del estanque. Mientras tanto, los comunos se reencontraban y ponían al día tanto en temas personales y familiares, como de coyuntura nacional y eclesial.
El almuerzo (con gran cantidad de viandas frías, según se pidió) fue abundante, aunque no todos podían repetir como deseaban, pues algunos comunos demoraron en llegar y no sabíamos si alcanzaría. Aunque estaba previsto un pequeño conversatorio mientras los niños veían una película, Gastón pidió que se adelantara la misa a las 3:30, lo cual canceló los planes posteriore. Durante la misa, se hizo entrega de S/.3000, recaudados por el grupo de Teatro de Exalumnos Recoletanos el año 2018, al voluntariado de Brisas de Villa.
Eso sí... ¡olvidamos tomarnos la foto grupal! Para otra vez será.




